Tres Mujeres

Sonia estaba muy triste. Lloraba todos los días, un día un ángel apareció como en un torbellino de luz y le dijo: “no llores más”. Al desaparecer el ángel dejó caer una pluma que ella guarda con recelo, jamás volvió a estar triste de nuevo.

Adriana escribía como si un ángel le dictara las palabras al oído, su prosa era tan magnifica como los jardines cuando florecen en su máximo esplendor, jamás habló de Dios o religión, pero su sonrisa era la de una persona bendecida por el espíritu de Dios, y sus escritos eran prueba real de ello.

Cindy habló mucho con el diablo hasta que se hizo amiga de Dios, el diablo celoso le recomendó no continuar con esa amistad, pero Cindy llevada por un sentimiento más grande que ella decidió escoger a Dios. Hoy recuerda con cierto desagrado que el diablo nunca niega una invitación cuando se le invita a brindar por el deseo.

 

Written by Arturo Torres Moreno